¿Ha nacido el edupunk?

Fuente: Soitu.es
Todo lo anterior es con toda seguridad una exageración. Muy pocos en las universidades habrán oído a estas alturas hablar de ‘edupunk’ y menos aún pensarán que significa algún tipo de peligro. Pero tras esa palabra se esconde una forma de entender la educación y el aprendizaje radicalmente diferentes al modelo convencional y unas comunidades de práctica empoderadas gracias a la irrupción de la tecnología digital. Puede que, finalmente, el ‘peligro’ sea más real de lo que muchos pudiesen esperar.

Aunque el término nació a finales de mayo, edupunk ya está recogido en la Wikipedia, aunque nos avisan de que “un editor ha expresado su preocupación por que este término puede estar documentando un neologismo”, lo cual, además de evidente, no es bueno ni malo en sí mismo (excepto, quizás, para la propia Wikipedia). En todo caso el artículo, por el momento, explica que ‘edupunk’ es una aproximación a las prácticas de la enseñanza y el aprendizaje basada en una actitud ‘do it yourself’ (“hágalo usted mismo“). Pero, aunque el concepto está recién nacido, identifica una serie de actitudes, comunidades y usos de la tecnología que son tan antiguos como la propia internet y que ha vivido un extraordinario desarrollo en los últimos años, en paralelo con la explosión de la web 2.0.

Jim Groom, especialista en tecnología educativa y profesor de la University of Mary Washington, convertido en el ‘poster boy’ del concepto de ‘edupunk’. El concepto nace en el post The Glass Bees, que publicó en su blog el 25 de Mayo de 2008. El título del post hacía referencia a la novela homónima de Ernst Jünger que apareció en 1957 y fue reeditada en 2000 por New York Review of Books, con una introducción de Bruce Sterling (disponible aquí en pdf). En realidad, fue la novela y, especialmente, la introducción las que motivaron la reflexión de Groom y, de algún modo, el nacimiento del concepto de ‘edupunk’.

Jünger percibió que el capitalismo industrial es un juego ridículo, y así se mostró extraordinariamente acertado en la predicción de sus movimientos futuros…. comprendió que se persigue la tecnología no para acelerar el progreso, si no para intensificar el poder. Comprendió que el entretenimiento popular se acompaña de una cara oculta militar-industrial.

Estas ideas le llevaron a analizar el efecto de la tecnología educativa en la lucha existente entre el ‘poder establecido’ y las utopías liberadoras. El movimiento ‘edupunk’, a semejanza de lo que significó el punk para la música hace varias décadas, sería la respuesta radical y en parte utópica a los poderes y usos establecidos, que trata de promover la libertad y participación activa de las personas implicadas.

Pero la reflexión de Groom tiene otra motivación más próxima, relacionada con el lanzamiento de la Academic Suite release 8.0 de BlackBoard, quizás el software más conocido dentro de las tecnologías educativas que se denominan sistemas de gestión del aprendizaje (Learning Management System, LMS) o sistemas de gestión de cursos (Course Management System, CMS), aunque algunos especialistas diferencian ambos sistemas. En su lanzamiento, Blackboard propone que su software “mejorará las capacidades de pensamiento crítico” y “mejora el funcionamiento del aula”. Groom critica estas afirmaciones por tecnocéntricas, cuando estos procesos los realizan y logran las personas. La tecnología puede actuar como facilitadora, pero sólo si existe una comunidad trabajando en una determinada cultura. Blackboard representa un modelo cerrado y de elevado coste, que se utiliza por muchas instituciones educativas como elemento central de sus esfuerzos en innovación. En estos casos parece que se concibe el cambio como una cuestión de tecnología.

Pero, para entender el significado de este tipo de sistemas, convendría hacer una breve historia de los usos de la tecnología y los procesos de innovación que se han sucedido en las universidades españolas desde los años 90. En esa década entran en la universidad los LMS, que continúan su predominio en los inicios del siglo XXI. Podríamos decir que estas plataformas iniciales estaban basadas en un modelo 1.0, dado que eran sistemas cerrados que integran diferentes utilidades de gestión de contenidos y personas (estudiantes), están disponibles comercialmente, y son muy potentes pero de difícil aprendizaje. Este tipo de sistemas presentan un coste elevado (tanto económico como en tiempo de aprendizaje) por lo que se suele hacer poco uso de todas sus utilidades y, además, necesitan personal técnico de apoyo. Por úlitmo, al ser sistemas cerrados ‘atrapan’ a sus usuarios, que cuando deciden cambiar a otro tipo de plataformas no pueden, en muchos casos, exportar su información o este proceso resulta muy dificultoso. La historia en wikipedia de la compañía BlackBoard y sus productos permite conocer más detalles de este modelo de LMS.

Groom analiza el efecto de la tecnología educativa en la lucha entre el ‘poder establecido’ y las utopías liberadoras: el ‘edupunk’ sería la respuesta radical y utópica, que trata de promover la libertad y participación activa de los implicados

Muchas universidades españolas intentaron inicialmente desarrollos propios de LMS que tuvieron una vida corta al comprobar la dificultad de mantener un ritmo y calidad de desarrollo comparables a los de comunidades abiertas o iniciativas privadas. Así, a finales de los 90 surge el antecesor de Blackboard, WebCT (wikipedia), como una iniciativa comercial que es adoptada por muchas universidades españolas. Lo que sigue es una historia habitual en los oligopolios de software: los bajos precios y la calidad de WebCT le hacen ganar muchos clientes institucionales y, de este modo, acaba por convertirse casi en un estándar. Por otra parte, al ser un desarrollo corporativo, cuenta con un interlocutor claro, tanto a nivel comercial como técnico, con el que pueden negociar los responsables universitarios, lo cual facilita que éstos apuesten por este tipo de plataformas. Acto seguido los precios comienzan a incrementarse (en forma de licencias de uso anuales), lo que coloca en serios aprietos a muchas universidades que no pueden permitirse esa inversión pero, al tiempo, tienen serias dificultades para explicar a sus usuarios (y en particular a sus propios profesores) que al abandonar WebCT perderán buena parte de su trabajo de creación de contenidos digitales y tendrán que reiniciar un largo proceso de aprendizaje de un nuevo LMS. En 2006 Blackboard compra WebCT y lo integra con sus propios productos. Muchas universidades en España han ido abandonando estos LMS comerciales para utilizar plataformas abiertas, como Moodle. Hace ya dos años que el fenómeno explotaba de modo silencioso imponiéndose en la mayor parte de las universidades españolas.

La alternativa ‘edupunk’ es una respuesta a estos LMS y a los modelos educativos que los sustentan dentro de las aulas. Todo lo que hacen los LMS convencionales se puede hacer ya con herramientas de la web 2.0 que permiten la creación, gestión, colaboración y publicación. Pero además estas herramientas son de código abierto y/o presentan APIs abiertas, y por tanto permiten su personalización e integración, son gratuitas o de coste muy bajo, su aprendizaje es fácil (accesible a ‘no expertos’, incluso sin apoyo técnico) y se pueden adaptar de modo sencillo y rápido a necesidades específicas. Pero, además, la estrategia ‘edupunk’ implica que son las personas y sus redes el centro del proceso de aprendizaje y la base de la innovación y no la tecnología por sí misma.